Doy comiezo a esta nueva parte de mi, y lo empiezo con escrito, que deja que pensar...
EL NUEVO PLACER
A noche inventé un nuevo placer; y me disponía a probarlo por vez primera cuando un ángel y un demonio llegaron presurosos a mi casa. Ambos se encontraron en mi puerta y disputaron acerca de mi placer recién creado; uno de los dos gritaba:
-¡Es un pecado!
Y el otro, en igual tono aseguraba:
- ¡Es una virtud!
Au revoir
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